• Minera Dominga: o cuándo parar un proyecto que solamente traerá destrucción al ecosistema más rico del planeta

  • Minera Dominga: o cuándo parar un proyecto que solamente traerá destrucción al ecosistema más rico del planeta

    Este miércoles 18 de agosto se conoció el testimonio de un experto independiente, que sepultaría las tan ansiadas “bondades” económicas que ofrece la iniciativa.

    Uno de los principales sostenes económicos de la región de Coquimbo es la minería desde tiempo prehispánicos. En ese entonces, y hasta bien avanzado el siglo pasado, el proceso era casi artesanal y prácticamente no se tomaba ningún resguardo ambiental. Por ello, es fácil encontrar en nuestra zona tortas de relave, que son estériles altamente contaminantes.

    Los años pasaron, la tecnología avanza, y la demanda por mineral fue creciendo: Cobre, Oro, Molibdeno, Hierro, Cuarzo, entre otros. Una de las primeras grandes empresas en instalarse fue El Indio, que colinda con la alta cordillera de la provincia de Elqui.

    En este sentido, además de traer prosperidad económica a La Serena, también tuvo un proceso de cierre que dejó más dudas que certezas respecto al grado de contaminación e impacto con la flora y fauna del lugar.

    Para qué contar lo que pasa en Andacollo, comuna que ha sido declarada como una de las más saturadas y contaminadas del país, ya que en un tiempo tuvo como vecinas dos grandes mineras a su lado. No obstante, todavía está una gran empresa que de vez en cuando deja a los andacollinos sin aliento por las explosiones “poco controladas”.

    EL CASO DOMINGA

    El proyecto minero portuario Dominga, es lejos, uno de los más polémicos a nivel local, nacional e incluso mundial. A pesar que ha tenido revés en la parte administrativa, estatal y científico, la “influencia” de sus dueños ha hecho que se extienda en el tiempo más allá de lo prudente.

    Acusaciones existen de todo tipo, como que hubo presiones a los organismos públicos para informes “favorables”, y que se presentaron los estudios ambientales “justo” cuando se estaba cambiando a una institucionalidad ambiental más estricta. Aunque pudieron haber tomado medidas de manera voluntaria, no lo hicieron.

    Y aunque en el 2017 la Comisión de Evaluación Ambiental Regional fue casi unánime en su decisión, de rechazar el proyecto, de manera inexplicable el Tribunal Ambiental de Antofagasta (a quién pertenece la jurisdicción de nuestra región) mandó a retrotraer el proyecto y votarlo nuevamente. Cuestión que sucedió el 11 de agosto de este año.

    Al respecto la directora ejecutiva de la ONG Oceana, Liesbeth van der Meer explica que “sabemos que este proyecto tiene falencias graves en su línea de base y eso significa que no usó la ciencia disponible para evaluar sus impactos y después declarar qué iba a pasar efectivamente en la zona”.

    Por su parte el diputado Daniel Núñez agrega que “no se basó (la votación de este 11 de agosto) en los criterios técnicos que correspondía de una serie de informes científicos de la CONAF que señalan claramente la afectación, contaminación y daño en la biodiversidad del borde costero de la comuna de La Higuera que provoca este proyecto, eso fue desechado, no se tuvo en cuenta y es gravísimo”.

    UNA HISTORIA QUE NO TERMINA

    A pesar que todavía faltan recursos en la Corte Suprema sobre el proceso del 2017, aún quedan otras instancias judiciales a las que se podría apelar y, perfectamente, se podría dar otros 5 años de idas y vueltas.

    No obstante, se acaba de dar a conocer un dato de real relevancia, que podría hacer tambalear la iniciativa económicamente. Dominga, en suma, sería un gran fraude.

    ¿Y de qué se trata esto?

    Pues bien, Mario Rojo, ex jefe de la Unidad de Geología de la Compañía Minera del Pacífico declaro que “no es posible que Dominga genere 12 millones de toneladas de concentrado de hierro de Alta Ley”, como publicitan en su sitio web, con US$2.500 millones de capital. “Inicialmente, el capital necesario para el proyecto Dominga fue de US$ 3.200 millones, monto que se rebajó hasta los US$ 2.500 millones actualmente”.

    Qué quiere decir esto, que el mineral que se encuentra en el lugar prácticamente no vale nada, y los inversionistas tendrán muy poca rentabilidad, o solamente pérdidas.

    De esta manera, lo que podemos decir que el futuro y el desenlace de esta iniciativa, llena de turbiedades, es totalmente incierto. Es de esperar que la Corte Suprema zanje de una vez por todas, y que prime la conservación de uno de los lugares con mayor diversidad del planeta. Sobre todo, en este tiempo que estamos sumergidos en una crisis climática y solamente necesitamos esperanza.

     

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