• El amenazante abandono de Don Humberto II y otros buques

  • El amenazante abandono de Don Humberto II y otros buques

    donhumberto

    Como una tensa calma, se podría definir la situación que rodea al varamiento del Buque Don Humberto II. El deterioro de la embarcación, sumado a la posibilidad de que contenga tanques con miles de litros de petróleo en su interior, inquietan a gremios de pescadores, ambientalistas y autoridades regionales.

    El problema se inició en 2003, año en que esta embarcación (que arribó a la bahía en 1992) fue declarada en condición de “Innavegabilidad absoluta”; la situación empeoró en 2011, cuando un frente de mal tiempo hizo encallar la nave a 200 metros del borde costero. Finalmente, el 21 de enero de 2016 apareció una mancha en torno al buque definida como “mezcla oleosa”, que terminó por generar una alerta ambiental.

    Ante los hechos, el ministro de Medio Ambiente, Pablo Badenier, visitó la zona en enero y comprometió concretar la extracción del petróleo de los estanques de combustibles durante el 1° semestre; por su parte, el Intendente Claudio Ibáñez agilizó la entrega de recursos por un monto de $370 millones para esta operación (como alternativa a los $4 mil millones que implicaban las labores de retiro total del navío). Sin embargo, la lentitud en trámites ha demorado el proceso, aumentando la inquietud de toda la comunidad.

    “Los plazos que se manejan son demasiado extensos para el potencial daño que podría tener esto. Generalmente los derrames de hidrocarburos y sustancias oleosas son los más visibles, pero también hay un daño mecánico, físico que pueden causar estas grandes estructuras. Ahora, por suerte el tsunami no movió mucho al Don Humberto, y el Guamblín (otro buque abandonado) ya se había hundido”, afirma Javier Sellanes, Doctor en Oceanografía de la UCN, quien recuerda que aún quedan otros barcos en similares condiciones en el puerto.

    Respecto a las diferentes versiones sobre la cantidad de combustible que tendría Don Humberto II (las que varían entre 20 mil y 100 mil litros), Sellanes se remite al informe oficial de la Armada. “Lo que yo manejo es lo que ellos dicen, y es que no hay combustible en el Don Humberto. Lo que queda básicamente son estos hidrocarburos que hay en los compartimentos, mezclas de sustancias oleosas quizás con algún hidrocarburo”, afirma.

    En este sentido, el científico se pronuncia sobre la necesidad de ver el problema completo de los buques abandonados. “En todos estos barcos sabemos que hay baterías adentro, pinturas que se utilizan en estos compartimentos que muchas veces tienen compuestos tóxicos (…) Tarde o temprano, todos los materiales, todas las sustancias que tienen estas embarcaciones, por la acción erosiva o química del mar van a ir siendo liberadas al medio ambiente”, señala tajante.


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