• Con la calle como escenario: así son los nuevos clowns de la región

  • Con la calle como escenario: así son los nuevos clowns de la región

    circo

    Conversamos con los payasos “Cochayuyo” y “Nariz Azul”, dos exponentes del llamado “circo contemporáneo”, para conocer sus sueños y motivaciones.

    Se suele definir como “artes circenses” a aquellas de destreza corporal, que mediante fantasía y color se presentan a través de diversas especialidades. Su origen es antiquísimo, aunque fue en la Edad Media que tomaron forma: malabaristas, trapecistas y acróbatas fueron conocidos como “saltimbanquis”’, o misteriosos personajes que viajaban de ciudad en ciudad para mostrar sus habilidades y conocer mundo. Hoy existe una tendencia llamada “Circo Contemporáneo”, cuyo escenario es variable. “Independiente de si sigue una línea tradicionalista, si lo haces afuera de la carpa, ya estás rompiendo lo clásico”, explica Patricio Pérez, conocido en La Serena como el payaso “Nariz Azul”. Indagamos en la realidad de este fenómeno emergente en la Cuarta Región.

    “El arte circense es mi vida”

    Patricio Alberto Pérez Guerra (27), o payaso “Nariz Azul”, trabaja con malabares, magia cómica y globoflexia (hacer figuras con globos). Serenense de toda la vida, ya desde el colegio demostró facilidad para hacer malabares, y luego tomó diversos cursos de teatro. Sin embargo, todo cambió cuando, en 2007, fue a una Convención Nacional de Circo en Pirque, Santiago. “Buscaba la manera de integrar los malabares y la globoflexia a un espectáculo cómico. En esta convención conocí a un montón de gente que se dedicaba al oficio y que sí implementaban esos recursos: ahí me dí cuenta que el arte circense era gigante”, recuerda el joven.

    Ya con su primera Compañía “Ruta Circo Clown” -armada junto a sus colegas Cochayuyo y Pollo Robot- Patricio viajó en 2008 a una nueva convención, esta vez en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.  “Íbamos por dos semanas y nos quedamos más de 3 meses. Ahí cachamos, por lo menos yo, que podía vivir de lo que estaba haciendo sin problemas, haciendo semáforos, espectáculos en las plazas, en los bares”.

    Hoy, “Nariz Azul” dedica su tiempo a “La Casa Circo Armonía” su proyecto personal, ubicado en La Serena. “En el patio de nuestra casa armamos un circo: levantamos una estructura y montamos un escenario para hacer otro tipo de trabajos, como la varieté”.  La sala se inauguró el año pasado, y en sus inicios fueron apoyados por Charly y Romy, una pareja de artistas argentinos integrantes del grupo “La Luna Circo”. La experticia de los artistas sirvió para formar, en tela y trapecio, al actual grupo de la Casa-Circo. “El arte circense también sirve para demostrar que no solamente se puede vivir de las cosas tradicionales, sino que también se pueden tomar nuevos caminos y hacerlo con respeto. Se ha transformado en mi vida y está todo ahí”, reflexiona Nariz azul.

    “Cochayuyo”: vocación por la comedia

    Mauricio Ignacio Gutiérrez Guerrero (31) nació en Quillota, se crió en Calama y vive desde hace cuatro años en Coquimbo. Es conocido como el payaso “Cochayuyo”, y lo suyo es el humor. Se suele presentar junto a colectivos como La Cuarta Estación, Casa Armonía, compañía La Cachaña Tiatro, y es miembro fundador de Zapallazos, compañía que actúa para enfermos en hospitales. También se presentó en Av. del Mar, frente al Copao, durante enero y febrero.

    “Nosotros trabajamos haciendo funciones en la calle todos los días del verano. Entonces, ya nos conocen, no tenemos problemas con los guardias municipales ni con carabineros tampoco. El alcalde lo toma como un aporte al turismo más que nada, la gente espera los espectáculos.”

    Para Mauricio, músico de profesión, la vocación circense llegó casi “por casualidad”, cuando, hace unos 11 años, fue a hacer un taller en Valparaíso denominado ‘Musicalidad en Escena”, donde tuvo la oportunidad de compartir con payasos y comediantes. A partir de entonces, sintió una “revelación” vocacional. “Me empecé a dedicar, a dedicar, me fui a Buenos Aires, allí tuve clases con Chacovachi, el payaso más viejo de Latinoamérica, y empecé a indagar en el teatro de calle, el circo callejero”, cuenta el artista.

    “Cochayuyo” trabaja habitualmente en La Cuarta Estación, colectivo creado en 2013 y conformado por varias compañías como La Plaza de las Américas (agrupación de malabaristas) y circo Kalendero (acróbatas). Este grupo funciona como academia y teatro, y su sede está en Coquimbo, en el sector de Los Arrayanes, en dependencias de antiguas bodegas abandonadas. Su financiamiento es en base a proyectos más aportes estatales, privados y municipales. “Era un lugar que en esos tiempos era como un antro de la delincuencia, por decirlo de alguna forma. Se tomó, al dueño le pareció muy positivo y empezó a trabajar con nosotros. Se hacen talleres todo el año, se invita a la comunidad”, asegura.

    “Queremos asociarnos como gremio y hacer ‘La Hermandad de los Payasos’, que es el gran proyecto que yo tengo para este año. Vamos a juntar todas las compañías que hay con el objetivo de tener mejores condiciones laborales, lineamientos a proyectos de mayor envergadura y así apoyarnos de mejor manera”, promete el gran “Cochayuyo”.


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