• Expertos en salud: Faltan políticas de largo plazo en la región

  • Expertos en salud: Faltan políticas de largo plazo en la región

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    Tras la aprobación definitiva para la construcción del Centro de Diagnóstico y Tratamiento, conversamos con dos destacados médicos de La Serena sobre qué políticas y medidas son imprescindibles para mejorar el servicio de salud en la IV Región. 

    Fueron diez días de paro y movilizaciones que mantuvieron en ascuas la atención en el Hospital San Juan de Dios de La Serena. La protesta sólo se depuso tras el decreto firmado el 12 de noviembre por el Ministro de Hacienda, en el cual comprometió $50 mil millones para la construcción del nuevo Centro de Diagnóstico y Terapéutico (CDT), a cambio de la aprobación del CORE de aportar, a su vez, $7800 millones a la causa. En compensación, el subsecretario de Desarrollo Regional, Ricardo Cifuentes, se comprometió a entregar al organismo regional $3.000 millones como recurso extra en un plazo de tres años.

    La tarde del lunes 23, la Ministra de Salud Carmen Castillo publicó la licitación al sitio web del Minsal, cuya ejecución se espera que se inicie a fines de 2016. Si todo sigue en regla, el centro finalmente debiese estar terminado en… 2020. El CDT –que se levantará sobre la ex cárcel, un recinto patrimonial- incluirá  la instalación de 115 box de consultas, 45 salas de procedimientos, 4 pabellones de cirugías ambulatorias, 2 pabellones de cirugía menor, 16 cupos de quimioterapia, 20 sillones de diálisis (hay sólo en instituciones privada) y un resonador magnético (sólo en privadas). Todo, con el fin de descomprimir el servicio del hospital.

    “Una vez que se haya construido el CDT, se va a ‘normalizar’ el hospital y se empezará inmediatamente a construir una torre de hospitalización, para lo cual ya se está trabajando en los estudios pre-inversionales (EPH)”, anuncia el doctor Sergio Soler, presidente del capítulo médico del Hospital de La Serena.

    Las próximas inversiones para salud en la región

    Además del CDT, existe un plan de mitigación para mejorar las condiciones del hospital. Este proyecto se financiará con cuatro mil millones de pesos provenientes directamente del Minsal,  e incluye la construcción de un segundo piso, aumento de camas para la atención de pediatría. También está en carpeta un pabellón extra (probablemente para obstetricia), y existe la opción de adelantar recursos para la contratación de personal y la compra de equipos. De acuerdo al doctor Soler, la ejecución de las obras se espera para 2016.

    ¿Y qué pasa en el resto de la región?  Uno de los temores es que se suspendieran proyectos como los Cesfam, centros de atención primaria que, justamente, ayudan a descongestionar la atención en hospitales. “Eso es un compromiso con el director del Servicio de Salud, quien nos dijo en dos o tres ocasiones que no se iban a tocar los recursos para los Cesfam, ni de los que ya están en fase de construcción, ni los que tenían programados”, afirma Soler.

    Por su parte, el doctor Jaime Bastidas, presidente del Colegio Médico Regional, también confía en que se llevarán a cabo estas obras. “Son Sapu que ya están funcionando pero se transformarán en Sapu de alto rendimiento y lo más importante es que crearán algunas dependencias nuevas: un laboratorio para tomar exámenes de emergencia y equipos de rayo para que puedan tomar radiografías de urgencias básicas”.

    Tampoco debiera verse afectado el presupuesto de $500 millones asignados para el diseño de la segunda torre del Hospital de Coquimbo, dañada por el terremoto del 16 de septiembre.  Bastidas vé con preocupación lo que sucede en este recinto, pues asegura que funciona “más que al justo” en cuanto a camas, y que ya desde antes del terremoto contaba con un plan de mitigación que aún no se ha iniciado. “Todo el mundo pensó que habían 4 meses de plazo para hacer estos trabajos. Pero estamos hoy a fines de noviembre, han pasado dos meses, y no se ha hecho nada. Y va a quedar la escoba si el hospital militar, habilitado tras el terremoto,  se llega a ir efectivamente en enero. Va a terminar de hacer agua”, advierte el dirigente, quien asegura que como gremio realizaron una petición formal para que el Ministerio de Defensa prorrogue el hospital militar hasta fines de mayo.

    No obstante los avances, el doctor Bastidas reconoce que el problema es muy complejo, pues las falencias se multiplican por todo el país. “En Illapel, en Ovalle, hay cargos para especialistas que llevan años esperando. Y hay un problema que los colegasw no quieren trabajar en los servicios de urgencias, porque de alguna manera se han transformado en la válvula de escape de este sistema que está funcionando mal”. Soler también entrega su análisis. “Muchos esperamos que el Servicio de Salud presente una carta de proyecto y de cómo se va a regularizar o normalizar la situación de la región. Entendemos que tiene que haber una mirada a largo plazo, y ver qué políticas se van a tomar para buscar una solución”.

    “Esperamos con el CDT, con la reconstrucción del Hospital de Coquimbo, con la construcción del nuevo Hospital de Ovalle, la cosa definitivamente entre a un camino donde, de aquí a unos 10 años, tengamos la infraestructura absolutamente renovada. El Hospital de Illapel está pendiente (…) En paralelo, esta renovación debe venir aparejada de todo el personal necesario”, concluye Bastidas.   


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