• dos promesas del dibujo con una propuesta mistica, honesta y sicodelica

  • dos promesas del dibujo con una propuesta mistica, honesta y sicodelica

    ilustra

    Se conocieron en la universidad, donde formaron un colectivo de jóvenes ilustradores. Dueños de una notable imaginación y un gran talento para dibujar, poco a poco se han dado a conocer en la Cuarta Región, a través de expos y ferias de artistas.

    Augusto Zarricueta  (“Pelao” o “Pelawilla”) tiene 28 años y nació en La Serena. Kevin del Carmen Díaz (o Ñandú del Carmen), cumplió 27 y nació en Vallenar: partió a la capital de la Cuarta Región a los 17 a estudiar diseño en la Universidad de la Serena, ciudad que fijó como residencia definitiva. Ambos son amigos, se conocieron en la U y se dedican por oficio y vocación al arte de la ilustración.

    “Los dos tenemos la misma técnica que es dibujar con tira línea o rotuladores (tinta) los bordes de los dibujos. Luego  se escanean y después se pintan digitalmente”, explica Augusto.  Sus trabajos pueden ser apreciados en la página Facebook del colectivo de ilustradores Niño Pan, al cual también pertenecen  Nair Anaif y Tomás Godoy.

    La primera vez que dibujaron juntos fue en 2011, cuando, junto a otro amigo, se juntaron para realizar un proyecto relativo a mitología chilena. “Eso fue para la toma de la U el 2011”, recuerda Pelawilla. “ahí fue cuando nos conocimos todos, pasábamos en la U casi, vivíamos ahí, dibujando”, complementa Kevin. Hoy, es posible encontrar ese trabajo en página del grupo, bajo el nombre “Mitos y leyendas chilenas”.

    Con el tiempo, el colectivo se ha forjado un reconocimiento a través de diversas exposiciones: en 2014 se presentaron en las dos fechas de “AMEBA, la feria de ilustración independiente de La Serena”, y este año participaron en el “III Ciclo de Música e Ilustración: Auricular de La Serena”.  Otro espacio habitual para ellos fueron las “Ferias libre Protista”.

    Una prometedora sociedad

    artística

    Augusto opta por el dibujo de personajes un tanto caricaturescos y los colores fuertes y definidos. “Pudo ser”, una de sus ilustraciones, va acompañada de un texto que reza: “Estuvo dos años en las inferiores de la U; ahora juega en las canchas de tierra de La Lautaro”. Otras como “Hermano abominable” o “Líder del templo”, siguen un cierto tono irónico o sarcástico. “Me gusta deformar las figuras, retratar lo que piensan o lo que proyectan hacia afuera”, explica Pelawilla.

     Kevin, en cambio, tiende más a lo surreal. En una imagen suya, aparece una mística mujer que vuela montada en un extraño pájaro por el cosmos. Todo, en colores predominantemente azules, celestes, violetas. “Lo mío por lo general tiene que ver con situaciones que pasan en la vida diaria, pero que las re-imagino. Como que les meto animales, cosas así, que representan un sentimiento, y eso lo llevo a la imagen. Me gusta harto el tema del achurado, llenar mucho de texturas los dibujos”.

    De hecho, en la página de Niño Pan hay una suerte de declaración de principios: “Niño Pan, somos ilustradores siguiendo el camino del infantilismo hiperrealista”, aunque, aclaran, es más una broma. “El significado que le damos es dibujar como lo hacen los niños, más espontáneo, visceral, sin tanta técnica. Arte naif que le llaman”, aclara Augusto. Las influencias son diversas: Kevin se inclina por el ilustrador y dibujante chileno Alberto Montt; a Augusto, en tanto, le atrae el expresionismo y el estilo de Picasso, Guayasamin y Matta. En lo que ambos coinciden es en la inspiración que les proporciona viajar, acto que realizan todos los veranos y que ya ha tenido pasadas por Bolivia, Perú, Brasil y Ecuador.

    Para contactos o compra de alguna ilustración, envíe un inbox a la página Facebook de Niño Pan.


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