• Magnolia: Embajadores del blues y la cultura ancestral de la cuarta región

  • Magnolia: Embajadores del blues y la cultura ancestral de la cuarta región

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    Quince años de carrera y una real pasión por su trabajo le han otorgado a esta banda un status en la escena nacional e internacional. “Suma Qamaña”, su nuevo disco, promete una fusión entre el rock y los sonidos aymará.

    El grupo Magnolia podría definirse como “un producto de exportación musical no tradicional” coquimbana. Es que lo de ellos no es la cumbia ni los ritmos tropicales, sino una potente combinación de rock, blues y elementos de las culturas étnicas ancestrales del norte chileno.

    Hoy, tras quince años de carrera, se han ganado un status y respeto en la escena del blues nacional e internacional. La revista Paula, en su aniversario n° 48, los destacó como representantes de la Región de Coquimbo en un especial denominado “Santiago no es Chile”, y hace poco regresaron de un exitoso periplo por Buenos Aires, Argentina, donde junto a otros músicos como Hernán Tamanini y David Tanganelli, organizaron el 1° Festival Munro 2015.

    Por otro lado, la veta por la difusión del blues es fuerte en esta banda: en 2014 gestionaron el primer Festival de Blues en el Lago Ranco, y prometen una segunda versión del Festival de Blues de Coquimbo para febrero de 2016.

    Entre el rock y raíces ancestrales.

    La formación actual de Magnolia está integrada por Jorge “Cochiblues” Araya en la guitarra, su hermano Claudio en la batería, y el bajista José Luis Vergara. Jorge recuerda que sus primeros pasos musicales se dieron en la niñez y  de una forma casi instintiva.

    “Con mi hermano Claudio empezamos tocando con tarros y una cuerda. Después me di cuenta que el blues había empezado con lo mismo; el negrito tocaba con un palo y una cuerda, lo que se llamaba diddleybowy que es igual a un instrumento de acá en Chile que se llama Charranga, que se usa con dos botellas pa tocar cueca”, explica Jorge Araya. 

    Magnolia nació una noche de agosto del año 2000, en el recordado bar Croata de La Serena. Lo que siguió, fue un exitoso periodo en Santiago: allí, el grupo comienza a ser reconocido gracias a un constante recorrido por el circuito del blues y rock duro de la capital, llegando a compartir escenario con artistas como Los Jaivas, Ángel Parra Trío y el guitarrista argentino del grupo Almendra, Edelmiro Molinari.

    Durante esos años, el trío edita los discos Magnolia (2004), que musicalizó textos de Gabriela Mistral (“Helechos”); Cien años después (2007), con una canción dedicada a Víctor Jara (“Como enredadera al sol”); y Magnolia en vivo en Buenos Aires (2008), basado  en  una exitosa presentación  en el club Mr. Jones, considerado uno de los más importantes escenarios bluseros en Argentina.

    En 2012, los músicos editan “El pulsar de la tierra”, su cuarto trabajo, que incluyó ritmos originarios y flautones chinos, gracias a la asesoría del etnomusicólogo “Jimmy Campillay. Tema aparte fue la alta producción dedicada al video para el single del mismo nombre, y que incluyó la participación de Héctor Véliz, jefe de baile chino nº10.

    “Vivir bien, buen vivir”

    Actualmente Magnolia prepara su quinto disco, al que llamarán “Suma Qamaña”. Éste es un  término de origen aymara, que significa “Vivir bien, buen vivir”, y que continúa la senda de exploración cultural. “El concepto evoca a una filosofía ancestral de miles de años atrás, y que simplemente significa vivir en armonía contigo y con el medio ambiente”, reseña Jorge Araya.

    Para el artista, un tema inspirador fue descubrir la importancia cultural y mística de la ciudad arqueológica de Tiahuanaco, ubicada a 60 km de La Paz, y cuya antigüedad se estima en 12 mil años.  “Leí un libro dedicado a los cementerios de la región, el cual decía que la zona desde el norte hasta el Choapa tuvo influencia de la cultura del Tiahuanaco. Después vinieron  los señoríos aymaraes. Nosotros, vendríamos a estar conectados con ellos”.

    La publicación del trabajo se estima para comienzos de 2016. Araya  adelanta que incorporarán tarcas y charangos, y que habrá una canción llamada Tiahuanaco, que hablará sobre la Puerta del Sol y un niño indígena que se conecta con su ancestro.  “Incluso, estamos conectados con la cancillería de Bolivia para ver la posibilidad, primero, de grabar el video en Tiahuanaco  y presentarlo allá. Y desde ahí, al mundo”.


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