• Turistas ya tienen reservas hoteleras, aunque faltan cuatro años: El Gran Eclipse que viene

  • Turistas ya tienen reservas hoteleras, aunque faltan cuatro años: El Gran Eclipse que viene

    Eclipse

    El día se convertirá en noche entre Tongoy y Domeyko. Se espera la llegada de decenas de miles de astrónomos profesionales, amateur y turistas de todo el mundo. El mejor lugar para observar este fugaz espectáculo de la naturaleza será el Desierto de Atacama, entre La Serena y Vallenar. 

    Por un minuto cierre los ojos. Imagine que está en medio del desierto más seco del mundo. A mitad del camino entre La Serena y Vallenar. Son pasadas las cinco de la tarde. Ve un cielo azul, prístino, sin nubes. El Sol ilumina hasta el último rincón. A su luminoso paso va coloreando los cerros minerales. Lentamente comienza a oscurecer. De pronto, el día se transforma en noche y miles de cosmopolitas turistas miran perplejos como nuestra estrella desaparece ocultada por la Luna llena.

    Eso es, precisamente, lo que ocurrirá la tarde del 2 de julio del 2019, cuando un eclipse total de Sol sumerja en la más absoluta oscuridad una parte del territorio regional. Entonces, un pedazo de esa fugaz noche, de 200 kilómetros de ancho, caerá sobre caletas pesqueras, ciudades, poblados, centros mineros y observatorios astronómicos.

    Desde el sur (Tongoy) hasta el norte (Domeyko),  entrando por la costa y cruzando el desierto camino a Argentina, esa sorprendente franja nocturna brindará unos de los espectáculos naturales más emocionantes, atractivos y masivos. Será una experiencia inédita que se repite, en promedio, cada 360 años en el mismo lugar geográfico del planeta.

    Durante 4 minutos y 32 segundos, cámaras de televisión transmitirán el eclipse a todo el mundo, astrónomos internacionales apuntarán sus telescopios al cielo y turistas de todos los países celebrarán alborozados el privilegio de quedar bajo la sombra proyectada por la Luna cuando se interponga perfectamente alineada entre La Tierra y el Sol.

    Ya hay reservas

    Y, aunque parezca un evento tan lejano –faltan cuatro años-, el fenómeno astronómico está despertando tal interés científico y turístico internacional, al punto que los medios especializados ya están publicando noticias sobre el eclipse del norte chileno, en el Desierto de Atacama.

    Incluso, algunos centros turísticos, especializados en turismo astronómico, como la Hacienda Los Andes (Río Hurtado), ya cuenta con reservas para el eclipse del 2019, como lo anticipa su propietario y astro fotógrafo, Daniel Verschatse.

    Pero esas reservas anticipadas ante un evento de esta envergadura no son excepcionales en el mundo del turismo científico. Basta recordar que para el eclipse total de Sol de Putre, en noviembre de 1993, los escasos hoteles y hostales altiplánicos estaban comprometidos  con dos años de anticipación y en Isla de Pascua, en junio del 2010, las reservas hoteleras comenzaron cuatro años antes, rememora el abogado y periodista, Hernán Julio Illanes, director de la revista digital de astronomía “Telescopios & Estrellas”.

    El astrofotógrafo Arturo Gómez, un chileno “cazador de eclipses” –ya tiene tres  a su haber-, recuerda que es tanta la invasión de turistas que deben montarse verdaderas ciudadelas al aire para alojar, alimentar y transportar a las visitas, como ocurrió en Putre e Isla de Pascua, por nombrar los dos últimos eclipses totales de Sol en Chile.

    Por ahora, no queda más que preparar la industria turística regional para aprovechar este regalo del cielo.


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