• Ecoruta del cuarzo: Un viaje a las emociones del alma

  • Ecoruta del cuarzo: Un viaje a las emociones del alma

    Mina de cuarzoweb

    El mineral traslucido, asociado a una energía positiva que equilibra y armoniza el cuerpo y el alma, está revitalizando el turismo rural en un sorprendente y casi secreto valle del Quilimarí. Un grupo de empresarios de la zona invita a descubrir un nuevo circuito místico.

     

    No es casualidad que el cuarzo sea la estrella del turismo en el valle del Quilimarí. Hasta hace una década catorce yacimientos activos rodeaban el poblado de Tilama. Hoy sólo quedan tres en explotación. Y del resto, un par de ellos reabrieron para recibir turistas atraídos por su poder energético.

    Y mucho más atrás, hace 12.600 años, cazadores-recolectores del paleoindio ya fabricaban raspadores, cuchillos y puntas de lanzas con ese mineral. Así lo testifican herramientas líticas halladas por un equipo de arqueólogos de la Universidad de Chile en los sitios El Valiente y Quebrada Santa Julia.

    Por esa razón, tampoco es casualidad que una alianza de empresarios turísticos tenga al cuarzo como “caballito de batalla”  para ofrecer una ruta de armonización y restauración energética, donde paralelamente invitan a descubrir la gastronomía típica, la repostería tradicional, la artesanía local, los petroglifos, los antiguos puentes ferroviarios, sus plantas endémicas, la elaboración de aceite de oliva, la medicina complementaria y ceremoniales ancestrales, hasta asombrarse con las estrellas en un mini observatorio astronómico.

    Circuito místico

    El acento lo ponen las empresarias de “Casa Guangualí” y “Centro Licanhue”, María Alicia Haeusser y Luz Sierralta, en cuyas instalaciones ofrecen alojamiento y donde disponen de piscinas y camas de cuarzo, ceremonias del fuego, sesiones de masajes, baños en tinas de madera, yoga, terapias biomagnéticas, reflexología, entre otras aalernativas a la medicina tradicional.

    “El valle tiene una energía especial, revitalizadora, armonizadora, que fue lo que me atrajo cuando lo conocí por primera vez”, cuenta Luz Sierralta, una ex licenciada en física y homeópata que administra su propio centro de medicina complementaria.

    La “Ecoruta del cuarzo: de Los Vilos al Valle de Quilimarí”, como llaman al circuito, comienza o termina en la costa con una variada oferta de hoteles, cabañas y restoranes que rescatan la gastronomía oceánica.

    Ya en el valle, un imperdible es conocer  a las artesanas de Guangualí que moldean y funden una cerámica conocida como Grez, cuyos diseños utilitarios (platos, fuentes, tazas, tazones, salseras, pastilleros) incorporan figuras de fauna y flora de la zona; cabras, zorros, gallinas, patos, cáctus.

    También la Hacienda Los Cóndores abre sus puertas para mostrar a los turistas el proceso de elaboración del aceite de oliva, la cata del producto y durante la cosecha invita a una fiesta tradicional conocida como la Sagra, donde  los lugareños ofrecen cómidas típicas.

    Llegando a la precordillera, más exactamente al poblado de Tilama, la residencial “Entrepuentes” ofrece un reparador descanso, gastronomía local y un telescopio para mirar las estrellas en un cielo siempre despejado. Y poco más arriba, la empresaria Ema Vega, con su emprendimiento de turismo aventura, ofrece circuitos ciclísticos de montaña y traking entre cerros, puentes y túneles.

    Como si fuera poco, en el mismo lugar, los turistas pueden visitar la abandonada mina de cuarzo “La Esperanza”, donde un socavón cavado en la tierra, de unos cien metros de ancho por otros cien de profundidad, es mudo testigo de la explotación de cuarzo en sus años de gloria.

    En el mismo poblado de Tilama proliferan los sitios de exhibición y venta de cuarzo, donde, además, no faltan las camas de ese mineral para reponer las energías acostado sobre cristales transparentes. Y en los alrededores petroglifos de la cultura diaguita recuerdan los asentamientos indígenas.

    Proyecto innovador

    Una de las mayores novedades de la ruta es que los 18 empresarios que ofrecen sus servicios y productos incorporaron plataformas digitales para entregar mayor información a los turistas que llegan a la zona.

    La ruta cuenta con una aplicación para móviles –celulares y tablet- donde el turista puede, con sólo hacer click en su aparato, saber donde comer, dormir y visitar, además de datos claves sobre los lugares que va conociendo..

    Es el primer circuito de la región  de Coquimbo que incorpora el turismo digital para promover una ruta que hasta ahora era uno de los mejores secretos guardados de la zona.